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sábado, 15 de marzo de 2014

Dale al coco

La gente tiene miedo de enfrentarse a sí misma, de hacer un análisis a fondo de su alma, de sus pensamientos y actos, de si sus actuaciones les perjudican a ellos mismos e incluso a los demás...La mayoría de personas no dedica un momento a hacer una introspección, algo que sería una buena costumbre hacer cada día.

¿Por qué tenemos miedo? No lo sé, pero estoy seguro de éste es el motivo por el que simplemente nos movemos, mecánicamente, como robots. Recibimos una orden y la ejecutamos, como autómatas. Y no me refiero al tipo de orden que te da tu jefe, no, sino al tipo de orden que asimilamos a través de los medios de comunicación. Unas ideas, una forma de pensar, que escondidas detrás de titulares rimbombantes van haciendo mella, se van colando en nuestra mente, y asumimos como ciertas.

Esto es así, no hagas esto, aquél está loco, no puedes hacerlo, hacer esto está bien, no vas a conseguir nada, déjate llevar, necesitas esto: cómpralo, así es como tienes que pensar...En fin, podríamos hacer una lista muy larga de mensajes que emiten constantemente y de los que nos vamos apropiando, ¡¡¡los hacemos nuestros!!!

Párate a pensar qué haces y por qué lo haces, si lo que estás haciendo te hace bien o mal. Piensa quién puede haber detrás de cada mensaje. Qué intereses se esconden detrás de todos ellos. ¿Por qué piensas como piensas? ¿Tú opinas así o alguien ha hecho que opines así? Oye, que en la tele dicen que esto. Busca tus fuentes, infórmate, no des nada por sentado.

Aquéllos que no miran por ti, son los más interesados en hacer que no le des vueltas a las cosas, que no reflexiones. Si no ejercitas tu mente, eres más fácil de manejar. En definitiva, mi consejo de hoy es este: dale al coco.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Estrategias de la manipulación

1.- La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción consistente en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las mutaciones decididas por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continua de distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público de interesarse por conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, etc. 

2.- Crear problemas, después ofrecer soluciones

Este método es también denominado "problema-reacción-solución". Se crea primero un problema, una"situación" prevista para suscitar una cierta reacción del público, a fin que éste sea el demandante de medidas que se desea hacer aceptar. 

Por ejemplo: dejar que se desarrolle o intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas en detrimento de la libertad (como ocurrió tras el 11-S). De esta forma, los nazis subieron al poder "democrácticamente".

O también, crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. ¿Os suena?

3.- Simplificación del mensaje. 

La mayoría de los “spots” publicitarios dirigidos al gran público utilizan un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente simplón, muchas veces próximo a lo débil, como si el espectador fuera un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador u oyente, más se tiende a simplificar el mensaje.

¿Por qué? Porque si se dirige a una persona como si tuviera poca capacidad intelectual entonces, en razón de la sugestión, ella tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico al igual que alguien con una deficiencia intelectual.
"La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas... Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad." Joseph Goebbels
4.- Utilizar el aspecto emocional más que la reflexión

Se rechaza la tradición racionalista y se adoptan posturas de desconfianza en la razón, exaltando los elementos irracionales de la conducta, los sentimientos intensos y el fanatismo.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para hacer corto circuito al análisis racional, y por ende al sentido crítico de los individuos. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores, pulsiones, o inducir comportamientos...

5.- Mantener al público en la ignorancia y la idiotez

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. 
"La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre o mediocre posible, de forma que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases sociales superiores sea y permanezcan incomprensible para las clases sociales inferiores." Noam Chomsky en "Armas silenciosas para guerras tranquilas".
Me pregunto qué objetivo persigue la nueva reforma educativa...

6.- Promover al público a complacerse en la mediocridad. 

Promover al público a encontrar bueno el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto. 

Por ejemplo: Elevar a personajes como 'Belén Esteban' al podio de la adoración popular. Impulsar programas de TV tipo Sálvame, y otros de igual calibre, para distraer a las masas con material inservible para el avance emocional, intelectual y hasta espiritual.

7. - Reemplazar la revuelta por la culpabilidad

Hacer creer al individuo que sólo él es responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en vez de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-devalúa y culpabiliza, lo que genera un estado depresivo. Uno de los principales efectos secundarios de este estado es la inhibición de la acción. Y sin acción, ¡no hay revolución!
"Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo." Víctor Hugo.

Imagen obtenida de laranaroja.com

Fuente: http://www.syti.net/ES/Manipulations.html

domingo, 14 de abril de 2013

Una reflexión de José Luis Sampedro

Como homenaje a esta gran persona que falleció hace escasos días y que desgraciadamente tiene menos repercusión mediática que la también fenecida Sara Montiel, que en paz descanse, os dejo aquí una de las múltiples cavilaciones de este economista y pensador español, comprometido con las personas y no con el dinero.

Gobernar a base de miedo es muy eficaz. 

Si usted amenaza a la gente diciéndoles que les va a degollar, y luego no les degolla, entonces les puedes azotar y explotar. Y la gente dice "bueno, no es tan grave". 

El miedo hace que no se reaccione. El miedo hace que no se siga adelante. "El miedo es, desgraciadamente, más fuerte que el altruismo, que la verdad, más fuerte que el amor. Y el miedo nos lo están dando todos los días en los periódicos y en la televisión". 


Algún día espero tener el honor de reseñar o recomendar alguno de sus libros y novelas. A buen seguro que merecerán la pena.

sábado, 16 de febrero de 2013

1984, de George Orwell


La novela, escrita en los años 40, crea un futuro distópico, ambientado en el futuro Londres de 1984. En ese tiempo venidero, el mundo está dividido en tres grandes supernaciones: Eurasia, Oceanía y Asia Oriental. Londres pertenece a Oceanía, que se encuentra gobernada por el Gran Hermano a través del Partido, que se organiza a su vez en Partido Interior y Exterior. Nuestro protagonista, Winston Smith, forma parte del Partido Exterior, trabajando para el Ministerio de la Verdad. Su tarea consiste en reescribir la historia.

Smith, en primera persona, describe con detalle la futura sociedad londinense: la vídeovigilancia, los estrictos horarios de trabajo, el control sobre el tiempo de ocio, el toque de queda, la prohibición de reuniones multitudinarias (de más de dos personas), la lobotomización desde la cuna a través de la educación, el control de la historia (del que es partícipe el propio Winston) y un largo etcétera de acciones que, junto con el miedo provocado por un estado de guerra continuo, someten al pueblo a la voluntad del Partido.

Winston se pregunta en numerosas ocasiones si él es el único que se da cuenta de lo que sucede realmente, si es el único consciente de la manipulación a la que el gobierno somete al pueblo. En momentos puntuales también se cuestiona si el problema real es que está perdiendo la cordura, si todo son imaginaciones suyas. Pero no. Él sabe que todo es real. Ha tenido pruebas en sus manos. Sus esperanzas de conseguir un cambio pasan por la Hermandad, una sociedad secreta que opera en la sombra a las órdenes del enemigo público número uno del Gran Hermano, Emmanuel Goldstein. Pero ¿existe realmente esta sociedad secreta? ¿Y Goldstein? ¿Y el Gran Hermano? ¿O quizá son solo simbolismos?

Otros personajes importantes, como Julia y O'Brien, miembro éste último del Partido Interior y, por tanto, más cercano a la cúpula dirigente, nos conducirán, junto con Winston, por todos los orificios del sistema y por los entresijos del entramado político imperante en ese, por entonces lejano, 1984. Los lemas del partido,

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

también quedarán al descubierto.

Con constantes referencias y críticas a los sistemas totalitarios que reinaban en los años 40, Orwell diseña una obra maestra digna de ser el libro de cabecera de cualquier animal político.

Bien pensado, si la posibilidad de conseguir una más que deseable situación utópica no consigue movilizarnos, quizá un horrible futuro distópico, nos impulse a cambiar las cosas, o al menos, a querer cambiarlas. Aunque quizá la pregunta sea, realmente, si no llevamos ya demasiado tiempo viviendo el futuro descrito brillantemente por Orwell.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La paradoja de los monos y los plátanos

Hoy la reflexión correrá a cargo de Javier Malonda, con un artículo que colgó en su web, "javiermalonda.com", que llegó a mis manos hace un par de años y guardé como oro en paño. Sin más, aquí tenéis:

Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos.

En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta "No lo sé. Esto siempre ha sido así".

El artículo termina con una cita de Einstein: "Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio."

De mi propia cosecha tampoco tengo mucho más que añadir, simplemente invitar a todos los que leáis esta entrada, a reflexionar en qué aspectos o situaciones de vuestras vidas habéis sido cargados con prejuicios que no eran vuestros y que no os han permitido actuar como os hubiera gustado. 

¿No os resulta curioso que ante todo aquello que puede suponer un gran cambio positivo en la sociedad y, por tanto, en el ser humano nos sale un cartelito bien cargado de neones con la palabra UTOPÍA en mayúsculas y bien clarita?