lunes, 8 de abril de 2013

No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita

Ser feliz no consiste en acumular fama, dinero o posesiones. La idolatría a celebridades del mundo del fútbol, cine o televisión nos ha confundido a todos. Ya es hora de creerse que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Porque es verdad. 

Cierto es que tener no impide ser feliz, pero en muchas ocasiones el ansia de poseer objetos, propiedades, cosas materiales, en definitiva, nos nubla la mente. Porque existe el gran peligro de entrar en la espiral del tener. Del tener y del querer, más bien, porque cuanto más tienes, más quieres.

Y no.

Ser feliz es mucho más sencillo. Se trata de no dejarse llevar. Ser consciente de que tener más cosas no te hace más feliz. Hoy en día nos crean muchas necesidades que en realidad no tenemos. Para ser felices, precisamos distinguir las cosas esenciales de las que no lo son. Y acumular, eso sí, cosas esenciales. Coleccionarlas.

Has de perseguir las cosas que te hacen sentir, que te hacen estar vivo: el canto de un ave, un amanecer en la playa, esa persona que te abraza en un mal momento, esa canción que te conmueve, aquél o aquélla que te hace reír, aquéllos que te cuidan cada día, esa persona en la que piensas siempre antes de dormir y nada más despertar...

Salta, corre, canta. Expresa tus emociones, tus sentimientos. Líbrate de la esclavitud de tus posesiones. Rompe las cadenas que te atan a tus cosas, sintoniza con la naturaleza y refuerza los lazos que te unen a las personas que te rodean.

La consecuencia natural será tu felicidad, y como corolario, la de los que se encuentran a tu lado.


lunes, 1 de abril de 2013

El ocho, de Katherine Neville

Hasta el momento, la novela que más me ha gustado desde que leí La Sombra del Viento, aunque no tienen nada que ver la una con la otra. No incluyo en esta pelea otras como Martes con mi viejo profesor o El laberinto de la felicidad, éstas ya sí radicalmente diferentes a las anteriores.

El ocho fue publicada en 1988, cuando yo no estaba todavía en los planes de mis padres. Sin embargo, me ha parecido una novela moderna, con cierta frescura. No obstante, me ha resultado poco original el uso de la alquimia o la masonería como envoltorios del misterio de esta obra. En su defensa, eso sí, diré que son las novelas posteriores cronológicamente, y que yo leí antes de embarcarme en la aventura de Katherine, las que han “copiado” este recurso para sus novelas, sirviendo Dan Brown o Peter Harris como ejemplos de lo que quiero decir. Este es el único 'pero' que soy capaz de ponerle, porque en líneas generales me ha fascinado.

Y ahora nos centraremos en el argumento.

Por un lado, la autora nos sitúa a finales del siglo XVIII, en pleno apogeo de la Revolución francesa. Las protagonistas son Valentine y Mireille, novicias de la abadía de Montglane, donde están escondidas las piezas de un legendario ajedrez que perteneció a Carlomagno. Dónde están escondidas y por qué son tan peligrosas son secretos que muy poca gente - o tal vez demasiada – conoce. Esta parte de la trama nos llevará, de la mano de Talleyrand, obispo de Autun, y las novicias, a viajar por Francia, Inglaterra, los recién independizados Estados Unidos, Córcega, Rusia y, por supuesto, el norte de África...

En ella, conoceremos a personajes históricos y archiconocidos como Rousseau, Voltaire, Napoleón, Robespierre, Catalina la Grande, grandes matemáticos y físicos (Euler, Newton o Fourier), poetas (William Blake y William Wordsworth), y músicos como Johann Sebastian Bach. ¿Que cómo conectan tantos y diversos personajes históricos (y los que he omitido)? Solo Katherine sabe cómo lo ha hecho. Pero más allá de su participación en la historia, que es pura ficción – o eso creo -, me parecen maravillosas las constantes pinceladas históricas que la autora introduce en la novela. No solo mantiene la tensión de la trama, sino que consigue que te pique el gusanillo de la curiosidad y, como mínimo, te pone a 'googlear'.

Por otro lado, tenemos a una brillante informática, Catherine Velis, que es trasladada por su empresa a Argelia, aunque pronto se descubre que las fuerzas que la llevan al continente africano son más fuertes de lo que parecen. Conoceremos a Lily, Solarin o Nim, amantes y grandes jugadores del ajedrez los dos primeros; sobresalientes físicos los segundos. Con ellos, y con Catherine, también recorreremos gran parte del globo, ahora ya a finales del siglo XX, en los 70. Velis se ve arrastrada a jugar una partida de ajedrez que lleva desarrollándose casi doscientos años (¿os salen las cuentas?) de forma ininterrumpida.

Bajo mi punto de vista, se trata de una novela asombrosa, cautivadora y perfectamente hilada. No hay cabos sueltos, cada intrahistoria está resuelta, y llena de sorpresas hasta la última página. Un relato en el que cada personaje representa una pieza del ajedrez, con la diferencia de que aquí, la partida no se termina cuando muere el rey...

PERSONAJES HISTÓRICOS QUE APARECEN EN EL OCHO:


sábado, 23 de marzo de 2013

¿Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo:
- "Querida, ¿qué ves?"
-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:
"¿Qué significa ésto, padre?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

- "¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cual de los tres eres?

Fuente: www.psicanica.com

sábado, 16 de marzo de 2013

El informe pelícano, de John Grisham

Una gran novela escrita por un maestro del thriller judicial. John Grisham, doctorado en derecho en 1981, construye perfectamente el marco jurídico y legal en el que se encuadran sus novelas, lo que las hace muy interesantes para aquellos poco duchos en la materia, como es mi caso. Así, además de la inquietante historia en la que te sumerge, te permite conocer elementos característicos del derecho.

Publicada en 1992, comienza con el asesinato de dos jueces del Tribunal Supremo estadounidense. Una brillante estudiante de derecho, Darby Shaw, inicia una, aparentemente, inocente investigación. La misma, le llevará a redactar un inofensivo informe, que ella misma desechará tras terminar su redacción, sobre la conexión entre ambas muertes y su posible autor intelectual.

El informe, sin embargo, llega mucho más lejos de lo esperado, y Darby, tras presenciar el estallido del coche de su novio, con el que ella debería haber estado en el momento de la explosión,concluye que su informe, en contra de su propia opinión, sí señalaba al culpable. Nuestra joven estudiante, por tanto, se ve atrapada en una vorágine de persecuciones, asesinos a sueldo, continuos viajes y cambios de imagen para intentar evitar su propia muerte. Su único aliado, en el que ella depositará toda su confianza, es un periodista, Gray Grantham, que por vías ajenas a Darby también ha conseguido acercarse a la verdad.

El informe pelícano es, por tanto, una novela altamente recomendable para todos aquellos que busquen emoción, adrenalina y suspense. No os la podéis perder.

sábado, 9 de marzo de 2013

Tu felicidad se esconde tras las dudas

Sé que suena exagerado, pero creo que a todos nos pasa. Un pequeño tropezón, o ni siquiera eso, provoca muchas veces que nos planteemos si podremos superar todos los baches que nos quedan en el camino. Incluso aquellas personas que se consideran fuertes, no dejan de estar expuestas a esta enfermedad. Lo bueno que tienen, eso sí, es que tardan muy poco en curarse. Y eso es, obviamente, lo que hay que hacer.

Dudar no es malo. Las dudas te abren caminos, nuevos horizontes. Te obligan a recurrir a todas tus armas para vencer los obstáculos y te exigen reflexionar sobre tus planes. ¿Quieres seguir ese camino? ¿No? En cualquier caso, las dudas te impulsan hacia delante. Pero para coger impulso, no hay que quedarse parado.

¿La vida te ha dado un revés? Recíbelo con toda la entereza que te sea posible y rema. Rema en la dirección que tú elijas. La que seguías antes del golpe, o alguna de las vías que se te hayan descubierto. Siempre con ímpetu, con energía, con ilusión.

Puedes equivocarte, pero siempre puedes reiniciar este proceso depurador.

Tu felicidad se esconde tras las dudas. Tu reto es encontrarla.