Tras la jornada de reflexión llegó el momento de la acción, y aquí estoy, con mi canción para todo, mi canción multiusos. Ojalá todos los que hoy tenemos derecho al voto la escucháramos antes de introducir el voto en las urnas.
Un espacio creado para pensar, reflexionar y compartir. Poneos cómodos, ¡y a debatir!
domingo, 20 de diciembre de 2015
domingo, 15 de noviembre de 2015
Pensemos con el corazón
Conmocionado todavía por los atentados de París y asustado por las posibles consecuencias de estos repulsivos actos voy a utilizar, como siempre, este espacio como salida de escape.
Lo primero que me gustaría hacer es sumarme al dolor de todas las víctimas y de sus familiares y amigos, tanto de Francia como del Líbano, donde también sufrieron un terrible atentado el 13-N.
En segundo lugar, quiero expresar, sin que haya malentendidos, mi "alegría" por ver a tantas personas unidas, ofreciendo su casa, su coche, sumándose todos, formando uno contra el enemigo común que representa el odio de unas personas miserables. Me hace recuperar la fe en la humanidad, en que todavía hay gente buena, sensible y llena de amor por el mundo.
Aprovecho para darnos un tirón de orejas general a todos, pues estos atentados nos han noqueado por completo y sin embargo las tragedias en el Líbano, Siria y en otros muchos países del globo pasan mucho más desapercibidas. Supongo y entiendo que es una reacción natural que nos preocupemos más de lo que pasa cerca de nuestra casa que de lo que pasa dos calles más abajo pero debemos tratar de sensibilizarnos con todo aquel que sufra, esté donde esté, pues eso también es humano.
En tercer lugar, me gustaría tratar de aportar mi granito de arena a evitar que la xenofobia se extienda por Occidente y culpemos de los actos terroristas a gente tan inocente e indefensa como nosotros ante estos ataques. En estos dos días he oído y leído auténticas barbaridades que me dan asco y vergüenza. Solo pido reflexionar profundamente sobre lo ocurrido, y que tengamos en cuenta que nunca nadie ha apagado un incendio con gasolina ni tampoco con más fuego.
Son momentos muy difíciles, muy duros para todos, y por eso actuar con cierta "frialdad" es difícil, pero hay que buscar soluciones pacíficas al conflicto. Hay que perseguir de forma implacable a estos asesinos, investigar, buscarlos allá donde se escondan pero nunca nunca nunca bombardear ni arrasar países/regiones aleatoriamente, pues por un lado mataríamos inocentes, y por otro, generaríamos el caldo de cultivo perfecto para que nacieran nuevos radicales que se sumaran a cualquier grupo terrorista.
Sin eximirlos de ninguna culpa, pues lo que han hecho, lo que hacen y lo que seguirán haciendo no tiene justificación, los que se suicidaron son las primeras víctimas. Personas que los verdaderos culpables adoctrinaron desde niños o que no tenían un rumbo en la vida y fueron hábilmente manipulados. Personas que han entregado su vida, de valor incalculable, a cometer atrocidades contra otros seres humanos, a crear miedo, horror, a destrozar otras vidas...
Por favor, seamos prudentes, pensemos con el corazón. Una vez más, he escuchado la palabra utopía cuando he tratado de defender que esto no se gana con las armas, pero la realidad es que la solución a cualquier conflicto es que todos luchemos por construir pequeños espacios utópicos llenos de paz y amor que se sumen unos a otros y acaben siendo tan grandes que no haya ni un solo resquicio de rencor ni de odio. A gran escala, solo, no voy a poder solucionar nada, pero si alguien más se atreviera y tratara de sacar y expresar todo el amor que lleva dentro, sí. Además, fomentando el odio hacia otros seres humanos por su color, raza o religión las cosas solo pueden empeorar.
Por último, también me han dicho que si alguno de mis familiares hubiera fallecido no pensaría lo mismo, y quizá tengan razón, no lo sé, y espero no verme en esa situación. Eso sí, si en algún momento me ocurriera alguna tragedia similar, que ya digo que espero que no, ojalá fuera capaz de mantener este mismo mensaje. Sería una forma de comprobar si me creo lo que digo o hablo por hablar. Superar el odio o el rencor es una materia harto difícil, y dice mucho y bueno de quien lo consigue.
Ojalá todo el mundo construyendo utopías. Mejorar el mundo está en nuestras manos. Por desgracia, romperlo en pedacitos también. No entremos en el juego del terror.
domingo, 4 de octubre de 2015
Melancolía
Hoy es uno de esos días en los que la nostalgia me invade. Se agolpan recuerdos de mi adolescencia y de mi niñez, y no puedo evitar sonreír, y al mismo tiempo, estar triste porque aquelló ya pasó.
Esta melancolía, alimentada por mi carácter (soy muy sentío), ha salido a flote en los últimos días. Primero, por el partido de fútbol alumnos vs profesores que jugué el viernes, por primera vez jugando en el bando de los malos, de los que nos tienen manía. En fin, defendiendo los colores del lado oscuro de la fuerza. Con la de veces que participé como alumno...
Después, encuentro de antiguos alumnos en el colegio del que nunca me fui: anécdotas, más recuerdos, canciones, fotos...¡Y eso que no había nadie de mi promoción! Vinieron también los antiguos más nuevos, la última promoción. Y eso también me hizo darme cuenta del paso del tiempo.
Por otro lado, compañeros de vida que vuelven de países lejanos, y otros que se van. Australia, Polonia, Taiwan. Y yo que de aquí no me muevo, ¿lo haré algún día?
El remate final ha sido esta mañana, cuando he ido a ver el partido de fútbol de algunos de mis alumnos, y de nuevo, me han vuelto a invadir los recuerdos: los compañeros con los que jugué, los entrenamientos, las comidas de equipo, las ilusiones, los sueños compartidos...¡Cómo es el deporte!
Y ahí estaba, en la grada, mientras les veía disfrutar, pensando en todas estas cosas. En si sabré transmitirles que no somos tan diferentes, que hace bien poco era yo ese adolescente que pegaba patadas a un balón, que una vez yo soñé su sueño, que me importan, que quiero que sean felices, y que por eso, a veces, me enfado con ellos.
Quizá suene algo exagerado. Muchos pensaréis que solo soy su profesor. Lo sé, pero esta es mi forma de vivir la vida, de vivir mi profesión. Me preocupo y me preocuparé siempre por ellos, los tenga un día, un mes o un año en clase. Nunca los olvidaré, incluso a aquellos que no tengo en clase y me cruzo por los pasillos. Porque les conozco. Porque me reconozco. Echo la vista atrás y soy yo, y son mis compañeros y mis profesores. Son ellos. Somos nosotros.
jueves, 6 de agosto de 2015
Adiós...y ¡gracias!
Hace tiempo que quiero escribir esta entrada, pero no me salían las palabras.
Esta vez es una historia triste, de personas muy especiales para mí que se fueron lejos, volvieron, pero se quedaron allí.
Es la primera vez que alguien tan cercano a mí se aparta de mi lado de forma abrupta, vehemente, con decisión. La primera vez que me debato entre estirar el brazo para devolverlo a mi costado o dejarlo marchar, como es su voluntad.
Una ruptura sentimental en toda regla. Con su consecuente pena, lágrimas e intentos de seguir adelante. Me encuentro en esa fase en la que todavía duelen las fotos, las canciones y ciertas palabras y expresiones, recuerdos todos de una relación ya pasada pero aun muy presente.
Quiero que llegue el momento en el que ya no las necesite, en el que ese vacío se llene y ya no me duela recordar, aunque tengo la sensación de que si ese día llega, todavía tardará.
La espinita que me queda es no haber podido hablar contigo, tratar de enderezar la situación y, sobre todo, ese último abrazo que habría querido darte.
No obstante, os agradezco todos los consejos y buenos momentos que me habéis brindado. A vuestro lado he sido muy feliz, me he sentido lleno de vida, y he disfrutado muchísimo. Siempre voy a recordaros como lo que sois: dos grandes personas que hicieron mucho y bueno por mí.
Os quedaréis conmigo en cada canción indie, en cada canción de Vega, en una pequeña réplica de la Torre Eiffel, en Dan Brown y en muchos otros autores, series y libros, en los idiomas, en Oporto, en la Teulera, en tus mofletes, en tantas comidas y cenas, en el Gelatto, en la biblioteca...
Como digo, son muchos los recuerdos y mucho lo que quiero agradeceros. Lo creáis o no, os voy a querer siempre. Siento no haber estado a la altura. Este adiós es uno de los más dolorosos de mi vida. Os quiero mucho. Mucha suerte en todos vuestros proyectos y que seáis muy felices, os lo merecéis.
GRACIAS.
lunes, 27 de julio de 2015
Decir adiós
Decir adiós siempre es complicado. Lo es más aún si es para siempre, pero no es nada sencillo cuando durante un mes ríes, lloras, te agotas y amas con las mismas personas.
Una vez más hemos disfrutado de un campamento espectacular. Para mí ha sido muy especial, porque siempre lo he vivido con personas con las que quizá ya no lo vuelva a experimentar, y ese sabor agridulce de satisfacción por el trabajo bien hecho y tristeza por las posibles despedidas no me ha dejado indiferente.
Además, este año he tenido el gusto de conocer más y mejor a algunos de los acampados y he encontrado personas muy interesantes. Muy buena gente. Hay que ver lo que te pueden aportar y sorprender niños en plena formación y otros más cercanas a la adultez.
Como siempre, he vuelto con una sensación de plenitud desmedida. Con ganas de amar. Hambre de seguir trabajando con gente como estos acampados. De que me enseñen y de que aprendan. Deseo de seguir conviviendo con ellos, de verles crecer, desarrollarse, prosperar.
Doy gracias por tener una profesión que me permite estar en contacto con jóvenes y poder dar y recibir afecto, conocimientos y reflexiones. Gracias, gracias, gracias.
Hablaba al principio de lo difícil que es decir adiós. Por eso no puedo decirlo. Todavía no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)