viernes, 4 de agosto de 2017

Como siempre, El Hontanar

Los días posteriores al Hontanar son siempre días de muchos sentimientos encontrados, infinitud de ellos. Este año no ha sido una excepción, y a pesar de haber disfrutado de unos días maravillosos en compañía de personas increíbles, terminó con más sombras que luces. 

O al menos eso es lo que podría parecer desde fuera, pero no, realmente no ha sido así. A pesar de algún que otro aguijonazo doloroso y envenenado, enseguida encontramos el antídoto. Y fue bien fácil, tan solo tuvimos que refugiarnos en las mismas personas con las que tratamos de construir cada verano (y algún fin de semana de invierno) un espacio de encuentro, de amistad, de cariño, de empatía, de amor...

Como se suele decir, la unión hace la fuerza, y así ha sido una vez más. Más unidos y más fuertes que nunca, dispuestos a seguir tratando de mejorar cada rincón del mundo extendiendo la epidemia desde un rinconcito enclavado entre Ibi y Alcoy.

Puede que seamos muy buenos modelos, o también puede que seamos muy malos ejemplos, pero hay una cosa que no se nos puede negar, y es que, por encima de todo, queremos y creemos en todas y cada una de las personas que pasan por ese rinconcito tan especial. Lo que hacemos bien o mal es subjetivo, la opinión sobre el campamento depende de quién mire y de la intención con la que lo haga. 

Al final, la única certeza que tenemos es que siempre, todo lo que hacemos, lo hacemos desde el amor, la empatía, el diálogo, la alegría y el buen humor, que son la esencia de El Hontanar. Como escribí hace un tiempo, El Hontanar es un manantial de amor, un manantial del que todos queremos beber y cuyo caudal es abundante gracias a todos los que pasan por allí con buenas intenciones, estén 3 horas, un día o diez. Vosotros también sois la esencia de El Hontanar.

¡GRACIAS POR TANTO!




domingo, 28 de mayo de 2017

El "bien"

"Hubo un tiempo en el que la bondad ostentaba el cetro sin oposición [...]. Ahora todos habéis comprobado lo que puede conseguirse con esa supuesta benevolencia. Lo habéis visto en los elfos, que encarnaban la virtud en su más alto grado. Alimenta la intolerancia, la rigidez, la creencia en suma de estar en posesión de la verdad porque quienes no comparten nuestras convicciones han caído en el error [...]. Advertimos que se destruía el auténtico Bien porque quienes lo defendían estaban ciegos a las cualidades de otros."

La Reina de la Oscuridad, Crónicas de la Dragonlance

Se permite cambiar la palabra "elfos".

martes, 9 de mayo de 2017

La rosa de El Principito

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- ¿Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, ¿qué buscas?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – ¿Qué significa "domesticar"?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. ¡Es bien molesto! También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- ¿Crear lazos?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- ¡Oh! No es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- ¿En otro planeta?

- Sí.

- ¿Hay cazadores en aquel planeta?

- No.

- ¡Eso es interesante! ¿Y gallinas?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. ¡Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor...¡domestícame! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

- ¿Qué hay que hacer? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- ¿Qué es un rito? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- ¡Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- ¡Pero vas a llorar! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- ¡Entonces no ganas nada!

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

Fuente: http://microtop.ca/lepetitprince/capitulo21.html

martes, 2 de mayo de 2017

Hem vingut per vèncer - Eye of the tiger (filferro)

Hoy he escuchado una nueva adaptación de filferro, grupo que me encanta. La canción me parece genial, pero el texto que acompaña el vídeo, más todavía. Lo comparto con vosotros a continuación:

La victòria és i ha de ser per aquells que tinguin la gosadia de demanar-la amb la força i la fermesa necessàries però sobretot amb la temprança per aguantar el somriure fins que aquesta no arribi. S'amaga darrere cada gota de suor, sota l'arbre on pares i descanses perquè ja no pots més, en el somriure després de fracassar quan ja saps que avui potser no, però demà o d'aquí molt tornaràs estar a punt per seguir, per donar el millor de tu mateix. Perquè aquesta és la victòria que reclamen els que no els calen perdedors per sentir-se guanyadors, la que que es vesteix d'humilitat, en un camí de consciència i avança a plena llum del dia, amb pas sincer i caminar valent, a la recerca de la generació dels impossibles, aquells que no es ruboritzen per dir en veu alta que volen canviar el món, sabedors que són també la generació dels que han vingut per vèncer.

La victoria es y debe ser para aquellos que tengan la osadía de pedirla con la fuerza y la firmeza necesarias pero sobre todo, con la templanza para aguantar la sonrisa hasta que la victoria llegue. Se esconde detrás de cada gota de sudor, bajo el árbol donde paras y descansas porque ya no puedes más, en la sonrisa después de fracasar cuando sabes que hoy puede que no, pero mañana o más pronto que tarde volverás a estar preparado para seguir, para dar lo mejor de ti mismo. Porque esta es la victoria que reclaman aquellos que no necesitan perdedores para sentirse ganadores, la que se viste de humildad, en un camino de conciencia y avanza a plena luz del día, con paso sincero y caminar valiente, a la búsqueda de la generación de los imposibles, aquellos que no se ruborizan por decir en voz alta que quieren cambiar el mundo, sabedores de que son también la generación de los que han venido para vencer.




Sento el crit que em torna als carrers

m’he pres un temps per comprendre’m.

Un cop més, m’he posat dempeus

sé que sobreviuré.


Passa sovint i no te n'adones

vens la passió per la glòria

El somnis són l’única lluita

Que val la pena guanyar, com quan

Tanques els ulls i saltes sense pensar

damunt les pors a cada repte

sobrevivint a qui et doni per perdut

perquè saps que en el fons has vingut

per vèncer.





Aguantaré sota el sol més roent

Tinc tanta fam, tantes ganes

preneu-me els drets i jo prendre els carrers

no podran fer-hi res

Ascendint vaig directe al cim

Donant-ho tot vaig tenir Glòria

Si he fet camí arribant fins aquí

Ja no m’aturaré.


Tanca els ulls és el moment de saltar

damunt les pors a cada repte

sobreviurem a qui ens doni per perduts

i sentiran quan ens vegin passar 

que hem vingut per vèncer.




Com quan

Tanques els ulls i saltes sense pensar

damunt les pors a cada repte

sobrevivint a qui et doni per perdut

perquè saps que en el fons has vingut

per vèncer.

Escolta el crit per tornar els carrers

Pren el teu temps per comprendre

Posa’t dempeus perquè sobreviuràs

Ets aquí per vèncer

sábado, 4 de febrero de 2017

El so del silenci, per filferro

Hi ha coses que només les pots canviar pensant, d'altres que només les pots canviar actuant, però les coses que simplement has d'assumir i que no pots canviar, són les que es treballen des del silenci.


El so del silenci

Vella amiga la foscor
torno a ser aquí perquè parlem
Una visió s’ha arrossegat suament
i ha plantat una llavor dins meu
i la visió germinant al meu cap segueix
aquí, en el so del silenci

He caminat en somnis sol
per carrers adoquinats
sota el llum de la negre nit
sento el fred, sento la humitat
em colpeja els ulls un llum de neó
i obre la nit, i la quietud comença

Sota la lluna incadescent
deu mil persones, potser més
Gent que parla i que no diu res
Gent que escolta però que no hi sent
Gent que escriu cançons del què mai
compartiran ni gosaran, trencar el silenci

Il·lusos els hi vaig dir jo
i que el silenci us faci grans
Ja sé que no puc ensenyar
però us dono la mà per arribar
I el què vaig dir, el temps ho ha dil·luit
en el record,
en el so del silenci.

El sonido del silencio

Vieja amiga la oscuridad
vuelvo a estar aquí para que hablemos
Una visión se ha deslizado suavemente
y ha plantado una semilla dentro de mí
y la visión germinando mi cabeza 
sigue aquí, en el sonido del silencio

He caminado solo en sueños
por calles adoquinadas
bajo la luz de la negra noche
siento el frío, siento la humedad
me golpea los ojos una luz de neón
y abre la noche, y la quietud comienza

Bajo la luna incandescente
diez mil personas, quizá más
Gente que habla y no dice nada
Gente que escucha pero que no oye
Gente que escribe canciones de aquello que nunca
compartirán ni gozarán, romper el silencio

Ilusos les dije yo
y que el silencio os haga grandes
Ya sé que no os puedo enseñar
pero os doy la mano para llegar.
Y lo que dije, el tiempo lo ha diluido
en el recuerdo,
en el sonido del silencio.

domingo, 8 de enero de 2017

Nada como tú, Nueva York

Llevaba mucho tiempo queriendo conocerte, y esta Navidad, por fin nos han presentado. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero no cabe duda de que ha merecido la pena.

No hay nada como pasear por tus calles mirando constantemente al cielo, tratando de adivinar el final de los rascacielos que inundan Manhattan. Calles llenas de vida por esas luces que iluminan cada rincón y esos cristales que lo reflejan todo. Nada como tus simpáticos y (casi) siempre amables habitantes.

No hay nada como perderse por Central Park, conocer Chinatown, Little Italy o el Soho, Coney Island, Richmondtown o las famosas misas góspel en Harlem, así como tener miedo de pisar Bronx. Nada como el homenaje a las víctimas del 11-S: solemne, emotivo, conmovedor...

No hay nada como cruzar el puente de Brooklyn para disfrutar de sus hermosas vistas, de los famosos barrios a rebosar de luces navideñas y sentirte constantemente dentro de una película. Nada como conocer pequeños trazos de tu menuda historia, ni como asistir a uno cualquiera de tus grandiosos espectáculos.

Claro que tampoco hay nada como evidenciar tu falta de inversión en aceras y carreteras, lo triste y malcuidado de tu transporte público o la escasa (o inexistente) actuación de tu policía ante las flagrantes y continuadas infracciones de tráfico.

No hay nada como observar que estás muy preocupada por lo grande, por lo monumental, por lo faraónico, pero que te importan muy poco tus peones, tus hormigas, tus esclavos.

No hay nada como el ritmo de vida frenético que se ve obligado a llevar quien te coge de la mano, nada como esos salarios injustos que completan las famosas "tips" (propinas) ni como esos ghettos que generas al permitir que la gente conviva contigo pero no que viva dentro de ti.

Nueva York, nada como haberte conocido para saber que ir a verte merece la pena, pero que para vivir, mucho mejor aquí.